Caminando rumbo a la congre, el Señor me hizo ver un cambio de tiempo, un cambio de hora, un cambio de reloj en el espíritu para cada uno en particular. "Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora" (Ec. 3:1). No te aferres a los barrotes...La puerta de tu carcel ha sido abierta. HAY UN KAYROS NUEVO